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Dos nuevos asesinatos en Rosario: van seis en tres días

agosto 4, 2022 8:23 am POR ACTUALIZATE

Una adolescente y un hombre fueron víctimas de asesinatos en Rosario en horas de la noche del miércoles. La ola de violencia no se detiene.

La ola de asesinatos en Rosario no tiene fin: esta vez mataron a una chica de 15 años y a un hombre de 59 en diferentes hechos por la noche del miércoles.

La adolescente fue baleada en la puerta de su domicilio, cerca de las 21.30, en Garzón al 3800 (zona oeste), en circunstancias que se intentaban establecer.

Según se pudo saber, pasaron dos sicarios en moto y abrieron fuego; aún  no se esclareció si los disparos fueron contra la vivienda o directamente contra la joven.

La víctima fue trasladada en grave estado por múltiples heridas al Hospital de Emergencias Clemente Álvarez (Heca), desde donde más tarde confirmaron su muerte.

Y casi a la misma hora, en calle Bielsa al 6400 (zona noroeste), la seguidilla de asesinatos en Rosario terminó con la vida de un hombre de 59 años en similares circunstancias: lo balearon en el frente de su casa.

Fue trasladado en un auto particular, también al Heca,  pero las tareas de reanimación no fueron suficientes para salvarle la vida ya que presentaba varios impactos de arma de fuego. Las causas también se investigan.

Agosto suma seis homicidios en tres días en la ciudad, mientras que en lo que va del año ya son más de 170 en el departamento Rosario. La “naturalización” del horror es una especie de “mecanismo de defensa” cuando la impotencia y la resignación nos invaden.

Hoy, decir Rosario es decir mafia, narcotráfico. Pero también ocurrió en el pasado no tan lejano. Con otros actores, con otras actividades.

Juan Galiffi o Giovanni Galiffi , conocido como Chicho Grande o el Al Capone de Rosario, fue un famoso gánster italiano de las décadas de 1920 y 1930 que vivió en la ciudad de Rosario, aunque indicaba que su trabajo era de empresario.

Llegó a Argentina con 18 años, y con la experiencia de la mafia italiana, la Cosa Nostra, no tardó en descubrir las cuevas de la corrupción nativa, mientras se empleaba como obrero fabril.

Políticos y policías le abrieron camino en el juego clandestino, la prostitución las carreras de caballos, los secuestros y las extorsiones. De este modo, sembró el terror en la ciudad y obligó a muchos a permanecer callados por miedo a represalias.

Rosario, la ciudad que a fines del siglo XIX y principios del XX se convirtió en el principal puerto cerealero del país, no sólo albergó el paso de miles de marineros y extranjeros, sino que también cobijó otro tipo de desembarco, el de la prostitución con la trata de mujeres en su haber. Fue el trampolín de la mafia en el país y, de allí, el bautismo de “la Chicago argentina”.

En el año 1852, la Junta de Representantes de Santa Fe, por gestión del gobernador Domingo Crespo, decretó el 5 de Agosto que Rosario pasaba del rango de Villa al rango de Ciudad, declarando habilitado su puerto y la libre navegación, y con ello, los derechos a las mercancías desembarcadas.

Durante el reinado de Galiffi la administración portuaria estaba en manos privadas.

Recién en octubre de 1942, en el contexto de la Segunda Guerra Mundial, se puso fin a una etapa de cuarenta años de concesión a la firma de capitales franceses que tuvo a su cargo la construcción, explotación y administración de una de las terminales cerealeras más importante de América del Sur.

Desde 1980, años de las dictaduras militares de Videla y del boliviano Hugo Banzer, según narraron en 2009 algunos agentes de la Inteligencia nativa, ya estaba abierto el “drogaducto” entre ambos países.

El proyecto de la privatización de los puertos data de esa época. Fue el Presidente Menen quien lo concretó.

La entrada de productos diversos, sin control adecuado, el llamado contrabando, no ha cesado desde el menemato. Entre esos productos se encuentran las drogas y la trata de personas.

La relación entre los puertos privados y la corrupción desmedida ha sido denunciada por muchos periodistas de investigación.

Cabe recordar que ocho décadas atrás, Argentina pudo resolver el problema de crimen organizado, que otros países no lo pudieron hacer.

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