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Santa Fe es la segunda provincia con más femicidios en todo el país

junio 3, 2022 7:57 am POR ACTUALIZATE

A las víctimas del narcoterrorismo, hay que sumar a las de los femicidios. Sólo en Buenos Aires se comenten más que en Santa Fe.

En un documento de 20 páginas, la organización Mujeres de la Matria Latinoamericana (Mumalá)  asegura que de los 1.956 femicidios registrados entre enero de 2015 y mayo de 2022, Santa Fe es con 183 casos la segunda provincia después de Buenos Aires (683 registros) con más femicidios. Y a esas cifras también hay que sumar el alto índice de muertes vinculadas a las economías delictivas como el narcotráfico o narcoterrorismo.

El primer punto del trabajo se titula “Femicidios, Femicidios Vinculados, Trans-Travesticidios a 7 años del #NiUnaMenos” y revela que en ese lapso se contabilizaron 1.685 femicidios directos a mujeres, 131 femicidios vinculados de niños varones, 92 femicidios vinculados de niñas mujeres y 48 trans/travesticidios lo que lleva a concluir en promedio en 1 femicidio cada 33 horas.

En este marco convocan para este viernes, a partir de las 17 hs., a marchar nuevamente desde la plaza San Martín al Monumento, las mujeres, lesbianas, bisexuales, trans y travestis, indígenas, originarias y afro para repudiar este vergonzante podio de la provincia y de crímenes chequeados a lo largo y ancho del país. El eje de los reclamos será esta vez contra “La Justicia patriarcal y misógina”.

Se contabilizan tres cifras para entender especialmente y que vinculan a las mujeres y su cría. 959 mujeres madres fueron víctimas de femicidios (51% de las víctimas), 59 estaban embarazadas cuando fueron asesinadas. De estos, resulta que 2156 niños, niñas y adolescentes se quedaron sin madres en los últimos 7 años por la violencia machista.

Solo el 25% de las víctimas de femicidio había realizado denuncias de violencia de género en estos años. El 52% obtuvo orden de restricción, y el botón antipánico estuvo presente en 1 de cada 10 víctimas que denunciaron (9%).

Se han sumado categorías en los últimos dos años, como las muertes violentas que no se encuadran en femicidios/trans-travesticidios con relación a violencia sexual o actitud de odio sexogenérico, pero que desde un análisis feminista se infieren como producto de una vulnerabilidad estructural por ser la víctima mujer/lesbiana/travesti o trans en una sociedad patriarcal. También se registraron los asesinatos asociados a delitos comunes (robos o intentos de robo), a economías delictivas (narcotráfico) o sus delitos conexos (venganzas, ajustes de cuenta o extorsión). Y se relevaron también los suicidios feminicidas, consecuencia del abuso de poder crónico del victimario.

La mayoría de los femicidas, según revela el trabajo, son jóvenes de entre 19 y 40 años. El 10 % tenía antecedentes penales por violencia de género y 151 del total de 1.632 eran integrantes de las fuerzas de seguridad, activos o retirados. De ellos, el 83% usó arma reglamentaria para cometer el femicidio.

Por otro lado, el 12% de los femicidas utilizó algún método para deshacerse del cadáver (valgan los dos ejemplos citados al principio de la nota: a Chiara Páez su novio, Manuel Mansilla, la enterró en el patio de su casa de Rufino; en tanto, Ramón Britez, de Baigorria, hizo lo mismo con su pareja, Nora Escobar. Se habla de personas muy ligadas a las víctimas: en promedio, el 38 % de los femicidas convivía con las personas a quienes asesinaron.

Los femicidas múltiples son: 59 los que cometieron femicidios dobles, 15 los responsables de femicidios triples; 2, de cuádruples femicidios y 3 los victimarios de femicidios quíntuples.

También se puede leer en el trabajo que 73 femicidas actuaron acompañados, es decir hubo más de un autor; 176 femicidas (9%) no pudieron ser identificados por falta de datos, 177 femicidas del total de casos aún continúan prófugos (9%) y el 22% se suicidó: es decir 358 varones. Mientras que un 6% lo intentó.

“Cuando hay más pobreza y desigualdad, se les dificulta más a las mujeres lograr autonomía, son los varones quienes proveen y ese también es motivo de sometimiento” según las palabras de Gabriela Sosa, Directora Ejecutiva de la Mesa Nacional de Mumalá.

En el observatorio de su página virtual, esta organización expresa: “Construimos de forma colectiva y federal, datos y estadísticas sobre las  violencias, desigualaciones y vulnerabilidades que padecemos mujeres, lesbianas, travestis, trans, intersex, maricas y no binaries.

Realizamos monitoreos del avance y cumplimiento de nuestros derechos generando propuestas, estrategias y prácticas de lucha y resistencia a las manifestaciones machistas en la sociedad  patriarcal. Asimismo, buscamos, la incidencia en las políticas públicas de los tres poderes y niveles del Estado.  Asumimos una de las principales tareas históricas del feminismo: visibilizar la inequidad de género y registrar nuestras experiencias superadoras proyectando en la agenda pública, desde la elaboración de datos y fundamentaciones propias.

Creamos nuestro observatorio en 2015, lo reformulamos federalmente en el 2018, con asiento en 17 provincias de la argentina y CABA. El despliegue nacional del Observatorio aporta inserción local para la detección, visibilización y seguimiento de las distintas violencias machistas en su complejidad enriqueciendo la interpelación y propuestas integrales a los estados, gobiernos e instituciones”.

“El poder Ejecutivo también debe rever qué presupuesto destina a las políticas públicas para que sean eficacesse debe analizar por qué el 75% de las mujeres no denuncia los hechos de violencia, hay seguramente desconfianza en esa escucha y contención que no se está abordando y definitivamente estamos en deuda con la implementación de la Educación Sexual Integral, no hay prevención posible si no se trabaja en Educación con este tipo de violencias“, remarcó Sosa.

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