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Elvira Onetto: “Voy a contar un secreto: el clítoris no envejece”

abril 14, 2022 1:57 pm POR ACTUALIZATE

A los 70, la actriz reflexiona sobre la vejez que sufre el cuerpo, salvo ese órgano mágico, el clítoris, que nunca deja de dar placer.

Elvira Onetto, tiene 70 años y es una reconocida actriz y directora argentina: “Después de dos años de inactividad forzada, hubo en mí una vuelta a pensar cómo quería seguir adelante, porque antes de la pandemia venía en una rueda de mucho trabajo, estaba un poco cansada y me di cuenta de que estaba haciendo más de lo que mi cuerpo quería, pero como estaba en esa rueda, lo seguía haciendo”. Elvira trabaja para una vitalidad que, como dice ella, demanda un esfuerzo y que por momentos puede resultar agotador: “Digo que hay una buena noticia con respecto al no envejecimiento del clítoris y ahora voy a dar una mala noticia: la vejez también es más esfuerzos por menos resultados, porque todo cuesta un poco más.

Reflexiona acerca de su futuro: “Cuando sea más vieja, mi deseo es poder conservar una fuerza espiritual que haga que yo pueda seguir bancándome los dolores de la vida, del cuerpo y del mundo que son muchos. Por otro lado, desearía que esa misma fuerza me haga poder seguir disfrutando de la belleza de la vida”.

“Tenemos un modelo hegemónico de que la piel tersa es más linda que la piel arrugada, lo tenemos muy metido adentro, pero lo cierto es que veces en la mirada de un viejo, de una vieja, de unx vieje se encuentra una belleza que no está en los parámetros de belleza que se aspiran desde esa mirada de la piel tersa”.

Lo dice mientras recuerda que de joven fue muy linda: “Es más bravo todavía envejecer cuando fuiste linda. Pero en mi caso me fui preparando para la vejez, es como el aporte jubilatorio en términos monetarios, acá estamos hablando de otros aportes, aportes para cuando seamos viejes. Si una quiere pasarla bien, se tiene que preparar. Y no es solo algo relacionado con la alimentación o con mantenerse en movimiento, tiene que ver con aprender cosas que nadie te enseña”.

Para Elvira el deseo sexual no dista de otros deseos, con éste particularmente reconoce el tabú y el borramiento que existe socialmente respecto a cómo, dónde y por qué cogen les viejes: “Yo no tengo sexo con otras personas pero sí conmigo misma y la pasó bárbaro”, y reivindica su autonomía en este aspecto, algo que le parece sumamente importante: “Porque nos enseñan durante toda la vida que tenés que ser la mitad de algo y no somos la mitad de nada”. La sexualidad en la vejez es uno de los tantos temas tabúes de nuestra sociedad, y particularmente en las mujeres viejas.

Reivindicar la sexualidad en la vejez es una gran tarea. Y en esa tarea se debe incluir la reivindicación del goce femenino y del clítoris, ese órgano maravilloso oculto y ocultado, tantas veces mutilado, física y psicológicamente y que, además, no envejece.

¿Qué es el clítoris y dónde se encuentra? La mujer tiene diferentes maneras de llegar al orgasmo, pero la zona erógena más sensible de una mujer es el clítoris, y suele ser su principal fuente de placer. De hecho es el único órgano femenino dedicado exclusivamente a proporcionarle placer sexual.

El hecho de que el clítoris sea un órgano que sirve exclusivamente al placer sexual ha frustrado durante siglos a los científicos, que trataban de buscar una función reproductiva, relacionada con el coito; para ellos, tenía mucho más sentido que el placer se obtuviera de la estimulación vaginal.

Siglos de historia de discriminación de la principal fuente de placer femenino ha dado como resultado una colección de mitos, falacias, frustraciones y conceptos erróneos.

Discriminado, el clítoris fue desconocido en la antigüedad y no fue hasta 1559 que fue identificado oficialmente, cuando el cirujano italiano Mateo Realdo Colombo lo diseccionó por primera vez, como plasmó en su obra De re anatomica. Este descubrimiento fue discutido por Gabriel Falopio (quien dio su nombre a otra parte de la anatomía femenina), que de no ser por la publicación de Realdo tal vez hubiéramos llamado de otra forma.

Si bien el órgano reproductivo femenino se ha representado con frecuencia, y de hecho es materia importante en los libros de texto escolares, no ocurre lo mismo con el órgano del placer.

Según la publicación de la Dra. Hubin, el 84% de las niñas de 13 años no sabe representar su sexo (aunque el 54% sí sabe representar el masculino). Por otro lado, una de cada cuatro chicas de 15 años desconoce la existencia de su clítoris.

De allí que sostengo que existe una “ablación psicológica del clítoris” por ocultamiento, más allá de lo oculto que él se encuentra en los cuerpos gestantes.

En muchas culturas, aún hoy, se mutila a las mujeres a través de la ablación de su clítoris.

La ablación se realiza por diversas razones que consisten una mezcla de factores culturales, religiosos y sociales según alega la OMS: Sexuales: con el fin de mitigar la sexualidad femenina y asegurar la fidelidad matrimonial. Religiosas: a causa de la creencia errónea de que esta práctica es un precepto religioso.

La mutilación genital femenina se practica en muchas comunidades debido a la creencia de que garantiza el futuro matrimonio de las niñas y el honor de las familias. Algunas personas la asocian con creencias religiosas, aunque no existen textos religiosos que obliguen a practicarla.

La mutilación genital femenina responde a la concepción de lo que se considera una conducta sexual aceptable y tiene por objetivo asegurar la virginidad antes del matrimonio y la fidelidad después de él. En muchas comunidades existe la convicción de que reduce la libido de la mujer y la ayuda así a resistir la tentación de relaciones extraconyugales. Además, en el caso de las mujeres cuya abertura vaginal ha sido sellada o estrechada (tipo 3), se supone que el miedo al dolor que causaría su apertura y a la posibilidad de que ello sea descubierto disuaden aún más a la mujer de mantener relaciones sexuales extraconyugales.

Descubrirlo, revelarlo, es una tarea que se debe la humanidad en su conjunto para aportar a una convivencia amorosa y de paz.

El placer humano es un derecho y una  garantía de bienestar psicofísico y social.

En 1997, prosiguiendo la labor realizada en los decenios anteriores, la OMS, el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) y el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) hicieron pública una declaración conjunta contra la práctica de la mutilación genital femenina. Desde 1997 se han hecho grandes esfuerzos para luchar contra la MGF a través de la investigación, del trabajo con las comunidades y del cambio de las políticas públicas.

En diciembre de 2012, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó una resolución relativa a la eliminación de la mutilación genital femenina. Y en 2013 el UNICEF presentó un informe que contenía datos científicos sobre la prevalencia de la mutilación genital femenina en 29 países, sobre las convicciones, actitudes y tendencias que la acompañan y sobre las respuestas programáticas y políticas que se le estaban dando en todo el mundo.

La mutilación genital femenina es un tipo de violencia de género que afecta de forma irreversible a la vida de millones de niñas, aspecto que se agrava en contextos de emergencia. Se trata así de una prueba irrefutable de cómo el hecho de nacer niña o niño, así como del lugar en que se haga, determina las oportunidades de una persona para tener acceso a salud, educación y protección. Los derechos y el bienestar de niñas dependen irremediablemente de los derechos y el bienestar de la mujer. Por ello, la inversión en la infancia desde una perspectiva de género contribuye a lograr resultados muy positivos para su desarrollo.

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