Interés General

Algunas frases que usamos sin saber por qué

marzo 22, 2022 4:36 pm POR ACTUALIZATE

En la vivacidad de nuestra lengua castellana nos encontramos repitiendo frases sin saber su origen pero, ¡son tan significativas!

Es una tarea muy divertida pensar en las cosas y frases que decimos, en qué oportunidad las decimos, pero, sobre todo, preguntarnos ¿de dónde sale esto que decimos?

Dormir la mona: Expresión empleada cuando una persona cae en un sueño profundo provocado por la ingesta excesiva de alcohol. Se refiere a la costumbre, extendida en el siglo XVI, de dar vino a los monos para ver el efecto que les causaba.

Poner los cuernos: Es otra de las frases muy utilizadas, que se usa para indicar que se ha cometido una infidelidad. En la Edad Media se colocaba una cornamenta de ciervo en la casa donde el señor feudal estaba ejerciendo el llamado derecho de pernada.

Echar un polvo: Mantener una relación sexual. Se refiere a la costumbre de inhalar rapé (siglos XVIII y XIX), un preparado de tabaco en polvo usado como excusa para mantener encuentros sexuales de forma furtiva.

Dar gato por liebre: Significa engañar a alguien dándole un artículo o servicio de mala calidad. El origen de este miembro del grupo de frases célebres está en la mala fama de la comida que servían las antiguas posadas, a las que en muchas ocasiones se les acusaba de servir gato en lugar del conejo o corderoque anunciaban.

A voleo: Hacer algo improvisadamente y sin saber cuál será su resultado. Proviene del acto de volear, que consiste en ir lanzando al aire las semillas durante el sembrado de los campos, sin determinar dónde deben caer ni, por tanto, dónde brotará el cereal. El hecho de que se lanzaran las semillas para que volaran por el aire fue lo que originó el término a voleo.

No hay tu tía: Locución utilizada para expresar la imposibilidad de conseguir un fin concreto. Proviene de un error de pronunciación en que se ha confundido la atutía de la expresión original con la tía (parentesco). La atutía (del árabe tutíyya) era el hollín de óxido de cinc con el que se elaboraban ungüentos medicinales usados para diversas dolencias. Originalmente la expresión no hay atutía significaba que no había remedio para curar una enfermedad.

Arrimar el hombro: Expresión nacida en los ambientes rurales en los que los jornaleros que trabajaban conjuntamente el campo se ayudaban unos a otros a la hora de sembrar o cosechar. La propia postura, de ir medio encorvado siguiendo las hileras o surcos y unos junto a otros, hacía que los hombros de estos trabajadores estuviesen a menudo tocándose entre sí. Este acto de colaboración para facilitar que el trabajo se realizara más rápidamente fue lo que dio origen a expresiones como arrimar el hombro y trabajar codo con codo.

Ser Gardel: Sos Gardel cuando triunfás y te sentís como Carlitos tirando manteca al techo en París… Sos Gardel si, en pleno verano, tenés una pelopincho para soportar el calor. Y si, por esas vueltas de la vida, llegás a conseguir una casa con piscina, sos Gardel con guitarra eléctrica.

Me cortaron las piernas: El 30 de junio de 1994, Diego Armando Maradona se retiraba del Mundial de Fútbol de Estados Unidos de la mano de una enfermera. El control antidóping le había dado positivo. Era el fin de su carrera en la Selección. El 10, en el momento más triste del deporte nacional, soltó una de sus frases más famosas, la cual hoy los argentinos recogemos una y otra vez para denunciar que se ha cometido una injusticia en nuestra contra y que nos encontramos a un paso de estar acabados. Claro que solemos exagerar la expresión para quejarnos de cosas totalmente banales, como la ausencia de mayonesa en un puesto de panchos, por ejemplo.

Ponerse la gorra: Pobre del que lo haga, porque a los argentinos no nos gustan las actitudes autoritarias… ¡de los otros! Siempre hay alguien que, en momentos de alegría y jolgorio, prefiere ponerse serio y asumir la actitud propia de un agente de la ley. Por lo que le ordenamos inmediatamente: “¡Sacate la gorra, che!”.

Ir a llorarle/cobrarle a Magoya: Magoya es el nombre de un ser cuyo origen, historia de vida, locación y demás datos biográficos se desconocen por completo. Pero hay una sola cosa que sí sabemos bien los argentinos: Magoya nunca va a estar cuando lo busquemos. Magoya representa un vacío inescrutable. No lo vimos nunca ni tampoco lo veremos. Sólo sabemos que si alguien nos advierte: “No le vendas eso a X, porque nunca paga sus deudas”, lo hacemos bajo nuestra responsabilidad. Y si finalmente X evita pagar lo que debe, alguien nos mandará a cobrarle a Magoya… O sea, a la nada misma.

Qué quilombo: Es otra de las frases más usadas, muy a menudo ante la presencia de un obstáculo o desorden. O también para referir a una idea divertida. “En el siglo XVII se llamaba quilombos a las poblaciones de esclavos fugitivos de las plantaciones. Eran lugares que fortificaban para defenderse de los amos que iban a buscarlos. Y eso era todo un lío para los terratenientes dueños de esos esclavos….

Si les gusta este anticipo, prometemos seguir indagando y compartiendo.

 

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