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Nahir Galarza sorprendió con su nuevo relato

enero 9, 2022 11:27 am POR ACTUALIZATE

Nahir Galarza, presa en Entre Ríos, le pidió a su abogada que denuncie a su padre, Marcelo Galarza, por el crimen de su ex novio.

La abogada de Nahir Galarza Raquel Hermida Leyenda se presentó ante la Fiscalía Criminal de Turno en Paraná y denunció por el homicidio a Marcelo Mariano Galarza, padre de la detenida. Y le sumó otra denuncia por violencia de género. Al mismo tiempo pidió medidas de seguridad para Nahir, para su hermano, su madre Yamina y para sí misma.

También acusó al fiscal de la causa, y al abogado Marcelo Rebossio, el primero que defendió a Nahir. Si sigue su curso, la denuncia se elevará a Gualeguaychú.

Hermida Leyenda también denunció que el tío paterno de Nahir Galarza la abusó sexualmente cuando era menor.

La abogada dice que “el juicio exprés y el modo en que se trató a Nahir Galarza, evitando todo tipo de pruebas pedidas por la defensa, fue altamente discriminatorio con respecto a otros imputados por homicidio”.

Según la penalista, la relación tóxica entre Nahir y Fernando Pastorizzo quedó demostrada. “Era una relación donde este hecho de homicidio hacia Fernando pudo haberse llevado a cabo como femicidio contra Nahir”.

El manager de medios Jorge Zonzini, quien fue vocero de Nahir Galarza en los días previos al juicio que la condenó a cadena perpetua por el crimen de Fernando Pastorizzo, se refirió ayer al nuevo giro que tomó la causa y aseguró: “Yo estaba convencido de que en algún momento iba a hablar”.

El hombre, autor del libro publicado meses atrás “El silencio de Nahir – Crónica de un linchamiento mediático”, analizó la posibilidad que se abrió ayer de que sea el padre de la joven el verdadero responsable del asesinato y dijo: “Cuando la vi por primera vez en su celda no me encontré con la chica que me mostraban los medios, una chica sin estructura emocional”.

“Cuando le pregunté por qué se había inculpado, me dijo: ‘Yo no quería hacerlo, me obligaron, me dijeron que hiciera esas declaraciones y que en 10 minutos me iba a ir a mi casa’”.

El libro cuenta también que los padres de Nahir (que al momento del crimen tenía 19 años) estuvieron a punto de quebrarse y presentarse ellos también como culpables del hecho: esa situación se planteó ante el Dr. Horacio Dargainz, y que luego renunció a la defensa por “diferencias irreconciliables con los padres de Nahir”.

“Ya pasaron 4 años y ahora que el caso está en la Corte Suprema, en revisión, de no haber un cambio, estamos convencidos de que va a haber un nuevo juicio”. “Nahir es condenada en tiempo récord a prisión perpetua y en ese debate que hay entre feminismo y patriarcado se plantea que sin antecedentes y a esa edad tiene una pena mayor a, por ejemplo, Jorge Rafael Videla (que tuvo condena por 30 años), o Ricardo Barreda (con 17 años de condena) o Carlos Monzón (11 años de condena)”, asegura Zonzini.

La psicóloga que trabajó con ella durante meses dio un testimonio claro y certero en donde, entre muchas cosas, indica lo siguiente: “Ella relató hechos de violencia sufridos con Fernando, que él alentaba esos hechos de violencia y descalificación hacia ella. No eran pareja, tenían un vínculo subjetivo patológico, integraban un círculo de violencia que se pudo haber dado entre ellos. Nahir Galarza tiene todas las características de una víctima de violencia de género. No puedo decir que de parte de Fernando… Pero tiene todos los indicadores”.

El 4 de agosto de 2020 la familia de Nahir Galarza exhibió un video de la joven cuando tenía 16 años en el que denuncia haber sido abusada por al menos dos hombres en un descampado. Las imágenes, en las que se puede ver un expediente judicial y la joven hablando con lo que parece ser una psicóloga, fueron hechas públicas por Jorge Zonzini, el  vocero de la familia Galarza, quien dijo que en la denuncia está involucrado el joven asesinado.

“Fernando la maltrataba, le decía depresiva, era celoso, se había obsesionado con ella, que llegó a pegarle y -la noche del asesinato- a apoyarle la pistola en la panza” dice Zonzini.

Nahir permanece alojada en la Unidad Penal 6 Concepción Arenal, de Paraná, y la condena está siendo revisada por la Corte Suprema de Justicia de la Nación tras un recurso de queja presentado por la abogada Hermida Leyenda para que se revise el fallo con perspectiva de género y sea anulado.

La versión de que Nahir Galarza no fuese la asesina cobró más fuerza aún tras el divorcio de los padres de la acusada.

La noticia del divorcio de sus padres, el policía Marcelo Galarza y la exoficial Yamina Kroh, se filtró a mediados de diciembre pasado y llegó a oídos de la propia Nahir, dentro de la Unidad Penal. Además del golpe emocional para ella, la separación del matrimonio reavivó una de las primeras sospechas del caso: la presunta relación entre el asesinato de Pastorizzo y un pacto de silencio familiar.

El ex vocero Jorge Zonzini asevera  que hay “un hermético pacto de silencio familiar así como también un acto de amor de la joven de autoinculparse para que sus padres no fueran a prisión o fueran investigados”. Si ellos hubieran sido detenidos su hermano, Aarón, con una condición de discapacidad previa, hubiera quedado huérfano y en seria situación de vulnerabilidad.

Yamina Kroh se le realizaron pruebas de dermotest para ver si había partículas de pólvora en sus manos, y se llegó a sospechar que era ella quien figuraba en las cámaras de seguridad esa madrugada. Su padre en tanto, era el dueño del arma que provocó la muerte de Fernando.

Nahir confesó el crimen a la mañana siguiente del hecho, para que no inculparan al responsable del arma, su padre. Horas antes, cuando ella todavía era una testigo, le realizaron el dermotest, una prueba que busca residuos de pólvora en las manos y la ropa, y le dio negativo. Es de público conocimiento que la pólvora no se va de la piel al menos por tres días, y que no se quita con agua y jabón como la fiscalía sostuvo. ¿Por qué la fiscalía decide desestimar esta prueba contundente en la que se demuestra que ella no disparó el arma? Con un juego de palabras el fiscal sostuvo que el resultado negativo no significa que no haya disparado.

El caso Nahir Galarza, en ese sentido, es el ejemplo más claro: ninguno de los femicidios que tuvieron lugar en los últimos años (únicamente en 2017, y hasta el mes de noviembre, se contaron 254 casos, según informó el Movimiento de Mujeres de la Matria Latinoamericana -MuMaLá-), se centraron tanto en el victimario como lo hicieron con la joven de Gualeguaychú. 

En una serie de tuits del año 2018, la periodista y referente feminista Florencia Alcaraz explicó: “Nahir Galarza estuvo condenada de antemano. Recuerden la cobertura mediática que tuvo. A principio de año hubo dos femicidios: Abril Sosa y Mónica Garnica. Estas muertes invisibilizadas en los medios continúan impunes. La doble vara mediática y judicial también es patriarcal”.

Y agregó: “No estoy defendiendo a una asesina. Estoy problematizando la cobertura mediática desmedida y la celeridad con la que se mueve la justicia patriarcal en unos casos y en otros no”.

Otros ejemplos dan cuenta de la doble vara, un abogado de la querella amenazó con mostrar un video sexual de Nahir y Fernando en pleno juicio. Nahir amenazó con suicidarse si lo mostraban. 

En cambio no se utilizan esos recursos mediáticos con los femicidas.

O el hecho de que  dejaron afuera las pruebas o testimonios presentados por la defensa. O la cuestionable frase de un fiscal del juicio, que dijo: “¿Quién no le ha dado alguna vez un sopapo a una mujer?”.

A instancias de la revisión en la Corte Suprema de la condena de Nair, el movimiento feminista se pronunció a favor de la joven, ya que denunció “arbitrariedadesparcialidad manifiesta y violencia institucional por parte de la justicia de Entre Ríos”.

El asesinato de Fernando por parte de una mujer con quien mantenía algún tipo de vínculo sexo afectivo, vino como anillo al dedo para una gran cantidad de personas de nuestra población que vienen gritando desde hace tiempo en contra del movimiento Ni Una Menos, en contra de la noción de femicidio, alegando o bien que la violencia de género no existe o que existe en ambos géneros, partiendo del supuesto de igualdad entre hombres y mujeres ante los ojos de la ley.

La historia de la conceptualización de la violencia de género no es asunto actual, es el trabajo de miles de feministas que pudieron ponerle nombre a ciertos rasgos de la violencia ejercida por un varón hacia una mujer; que se fue complejizando a lo largo de los años para dar cuenta de que no sólo se trata del asesinato, sino también de las construcciones culturales y simbólicas que se hacen de las mujeres, que muchas veces nos terminan costando la vida.

De hecho sabemos que Nahir no es ni será la única, que hay muchas mujeres presas por defenderse, por matar a su violador o a su abusador, donde la justicia no reconoció su legítima defensa precisamente por no haber sucedido en el contexto de una pelea forzada. Lo que la justicia no entiende aún es que no tenemos las mismas herramientas que los varones para la defensa, no por algún tipo de incapacidad sino por una cuestión cultural. Las mujeres fuimos criadas y entrenadas para recibir golpes, aceptarlos y llevar los moretones dignamente, todas las mujeres heterosexuales en algún momento han tenido una conversación con alguna amiga o familiar sobre cómo ocultar los golpes con estilo. Pocas han tenido una conversación acerca de cómo defenderse, cómo reconocer la violencia a tiempo, de cómo performatear un No.

“Nahir Galarza: Angelical para algunos. Diabólica para otros. Atractiva para la mayoría”. La cadena de descripciones parece marcar el inicio de una publicidad, pero no lo es: se trata de un perfil realizado por el diario Clarín sobre la joven de 19 años condenada a cadena perpetua.

El artículo fue uno de los más leídos el 3 de julio en la sección Sociedad, junto a otros con el mismo comienzo. “Nahir Galarza: ¿A qué edad podría salir de la cárcel?”, “Nahir Galarza: la mujer más joven en ser condenada a prisión perpetua”. Su nombre y apellido se repite en todos los titulares. Las fotos de su fiesta de quince o vacaciones en la playa circulan acompañadas de datos sobre su barrio, sus estudios, su signo del zodíaco, su rutina en el gimnasio, y su participación en desfiles de modas de su ciudad natal. Mostraron fotos de Nair hasta la exacerbación. En ropa interior inclusive.

¿Han hecho ese muestreo con los miles de violadores y femicidas? Ciertamente no. 

Se despertó en los medios de comunicación y en redes sociales una indignación que dio lugar al machismo más violento que anida en la sociedad argentina. Lejos de pensar el caso en profundidad, se asocia este asesinato a la dramática situación que se vive en relación a la violencia de género en el país, invisibilizando y desprestigiando la lucha feminista.

 

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