Interés General

Un año SIN EL DIEZ, sin Maradona… o sin D1OS

noviembre 26, 2021 2:14 pm POR MED

Se cumplió un año de la partida de Diego Maradona se sacuden las razones y las emociones.

Caminaba junto a mi hija y mi yerno cuando él recibía un tweet anunciando que había muerto Maradona.

Recuerdo haber dicho desde mi sorpresa “¡no! ¡¿Cómo se va a morir Maradona?! Dejá de bolacear…”

Mi yerno sólo atinó a responderme “¿Te parece que puedo bolacear con esto?”

No es que sentía una profunda admiración por el Diez. No sé nada de fútbol. Tampoco dejaba de indignarme por cuestiones de su vida público-privada (esa línea que nunca se pudo diferenciar como ocurre inexorablemente con las grandes leyendas de la historia).

Pero el rostro de mi yerno  no dejaba lugar a la duda. Un rostro que mezclaba en su gesto sentimientos de bronca, de tristeza, de sorpresa impotente.

Un año SIN EL DIEZ, sin Maradona... o sin D1OSY desde ese encuentro de sorpresas, la mía y la suya, y de los sentimientos que nos diferenciaban es que intento escribir sobre el Diego. El Diez. Dios para muchos. O simplemente  “D10S”.

Y escribo también desde mi ateísmo.

No me resulta una tarea fácil. Justamente por ese encuentro ¿o desencuentro? de emociones y razones.

Y daré rienda suelta a mis emociones en las que, obviamente, existen muchas razones.

Venir de un hogar muy humilde, de padres trabajadores de muy bajos salarios, en un barrio tan humilde como mi casa, me lleva al hogar “del” Diego. Al hogar de La Tota y de don Diego.

Un hogar humilde de un barrio también muy humilde. Villa Fiorito.

Un año SIN EL DIEZ, sin Maradona... o sin D1OSDesde antes que naciera, Doña Tota sabía que el bebé que esperaba sería especial. Según una crónica de la agencia Télam: “estaba con la panza muy dura por las contracciones y mi marido y mi cuñada, Ana María, me dijeron que teníamos que irnos rápido para el hospital. Caminamos tres cuadras hasta la estación Fiorito y ahí nos tomamos el tranvía hasta Lanús. Nos bajamos a una cuadra y media del hospital Evita, y a mí me costaba estar parada porque los dolores eran muy fuertes. Ya estaba llegando a la puerta cuando vi, contra el cordón de la vereda, algo que brillaba con forma de estrella, era un prendedor con forma de estrella, que tenía esos strass chiquitos que lo hacían brillar. Me lo puse en el pecho. Al ver esa estrella que brillaba supe que mi hijo iba a ser especial. Quince minutos después nació Diego”.

Eduardo Galeano en su libro “Bocas del tiempo” no puede sintetizar mejor el significado de esa estrella:

“Al amanecer, doña Tota llegó a un hospital de Lanús. Traía un niño en la barriga. En el umbral, encontró una estrella, en forma de prendedor.

La estrella brillaba de un lado, y del otro no. Ocurre con las estrellas, cada vez que caen en la tierra, y en la tierra se revuelcan: de un lado son de plata, y fulguran conjurando las noches del mundo; y del otro lado son de lata nomás.

Esa estrella de plata y de lata, apretada en un puño, acompañó a doña Tota en el parto. El recién nacido fue llamado Diego Maradona.”

Hoy  rinden homenaje en la casa natal de Dieguito. Una casa a la que llegó un salteño que viajó 1600 km para dejar su sentida ofrenda y muchos vecinos se acercan aunque sea para decir “presente, mi Diego”

“La casa hace años que no es de los Maradona. Cuando Diego la empezó a pegar con el fútbol y la rompía en las inferiores de Argentinos, a Doña Tota la empezó a ayudar una vecina del barrio con la limpieza y el mantenimiento. Y cuando al pibe le regalan la casa de Paternal, la madre le regaló esta casa a la vecina llamada María Gaitán. Ahí vive ahora su familia”, explicó un vecino

En 1978, cuando las autoridades del Bicho oficialmente le entregan el domicilio de Lascano 2257, entre las calles Gavilán y Bernardo de León, el clan Maradona abandonó Fiorito (en el medio vivió brevemente en una en la calle Argerich).

Un año SIN EL DIEZ, sin Maradona... o sin D1OSA partir de ahí, la casa de Azamor no tuvo más sangre maradoniana entre sus paredes. “La señora a la que Tota le regaló la casa se fue hace unos cuantos años. Se cansó del marido y se fue con el hijo más chico. Solo quedan Campán, que así le decimos en el barrio”, advierte un residente de la calle.

El presidente Alberto Fernández declaró por decreto “Lugar Histórico Nacional” la casa natal de Diego Maradona, ubicada en Azamor 523 en Villa Fiorito, partido de Lomas de Zamora. La medida se publicó el 27/10/21 en el Boletín Oficial. Tres días antes del cumpleaños de Diego y a poco del primer aniversario de su adiós.

Desde la Comisión de Monumentos detallaron que lugar histórico nacional se define a “un área de existencia material constituida por un espacio rural o urbano, o determinada por un punto geográfico particular donde tuvieron origen o transcurrieron hechos trascendentes de carácter histórico, artístico, institucional o ético-espiritual”. Por lo tanto, en el caso de la casa natal de Diego Maradona, “su preservación y presencia física, comprendido su entorno, tiene por finalidad transmitir y afirmar los valores históricos que en ese bien se concretan”. El año pasado, en esta fecha, el Concejo Deliberante de Lomas de Zamora aprobaba el proyecto de ordenanza para declarar Patrimonio Cultural a la casa de Villa Fiorito.

En la cancha de Don Goyo, en la que empezó a tocar la pelota, hoy hay un asentamiento.

“Hace varios años hubo una toma en el descampado donde estaba la cancha. Ahora ahí hay casas. Incluso esa manzana ahora tiene un pasaje en el medio. Pero pudimos rescatar los arcos originales y armar un nuevo predio para los chicos”, cuenta Walter Salguero, delegado municipal de Villa Fiorito.

Y sin decretos ni declaraciones altisonantes, hoy en el barrio hay una marcha de antorchas.

Un año SIN EL DIEZ, sin Maradona... o sin D1OS¿Qué es lo que tanto aman del Diez en nuestro país? ¿sus goles? ¿la copa que le trajo a la Argentina?

¿o aman junto a sus goles y la copa el valor de la “mano de dios” que vengó de algún modo a nuestros combatientes de Malvinas?

Aman también que no haya ignorado sus orígenes, su barrio, su gente.

Esa mano del gol a Inglaterra también se dio de mil maneras.

Y sin saber mucho de fútbol, si sé apreciar algunas pocas cosas. Esa mirada de águila que tenía el Diego en la cancha y, generosamente, repartía el juego para que el gol se haga. Aunque él no lo hiciera.

“La pelota no se mancha” decía como sentencia doctrinal.

Una anécdota de su relación con la pelota ratifica su aforismo: él se cayó en un pozo ciego. En ese momento, a los diez años, Diego pudo haber muerto, y Doña Tota aseguraba que de haber sido así, se habría tirado detrás de él. “Me caí corriendo detrás de una pelota. Quedé hundido hasta el cuello en la mierda, pero no intenté salir: seguía buscando la pelota y me hundía”, contaba él. Fue el tío que lo salvó.

Esa misma generosidad de la cancha también la desplegaba en la cancha de la vida.

Una vida que transcurrió en muchos lugares del mundo. Nápoles es, quizás, el más importante después de su amada Villa Fiorito.

El Sur de Italia tan pobre como su Argentina. Los napolitanos tan negativamente discriminados como él y su villa.

Maradona marcó como nadie los contrastes entre el Norte poderoso y el Sur humilde. Y por un tiempo, con la pelota de por medio, no sólo puso a Nápoli a la par de los más grandes: en muchos momentos, los superó.

Llegó a Nápoles como un hombre y se fue como un dios.

Luca Quarto, un chico de un barrio humilde de Nápoles tenía un grave problema maxilofacial que requería una operación. Y Maradona le quiso ayudar, aunque para ello tuvo que desafiar al Nápoles y a la FIFA.

Ni su club ni el organismo internacional aprobaron la celebración del amistoso benéfico que Diego quería organizar para recaudar fondos y pagar la operación del chico. Y el partido se hizo en un barrizal, tras calentar en un aparcamiento y jugándose las piernas en un terreno incalificable, con varios compañeros que se apuntaron al partido a pesar de la negativa del presidente y ante miles de aficionados que abarrotaron la humilde grada del campo situado en el suburbio de Acerra.

Aquel niño ahora es un hombre. “Diego fue muy grande para mí y para mi vida, gracias a él tengo una vida diferente”, dice. “Me siento afortunado de haber podido conocer a Diego, él me dio la vida, él es como si fuera un segundo padre” y agrega que “Se necesitaban 20 millones de liras en ese tiempo y Diego aportó 15”.

El vídeo de aquella pachanga es uno de los tesoros ocultos que circulan por la red, con un Maradona en plena cumbre futbolística dejando dos golazos en el barro de Acerra.

Y no tenía “empacho” en negarse a dar esa mano a algún poderoso del mundo. Especialmente si manchaba la pelota.

Havelange y Blatter por ejemplo.

En pleno escándalo de la FIFA posó con una particular remera: “Two Thieves” o en castellano “Dos ladrones” con los rostros mezclados del presidente de la FIFA, Joseph Blatter, y el titular de la UEFA, Michel Platini. Habían resultado suspendidos durante ocho años de toda actividad relacionada con el fútbol, por la comisión de ética de la federación internacional, tema que el Diego ya venía denunciando.

“La mejor manera de describir a Blatter es como el jefe de una mafia” continuó diciendo Diego, y disparó: “Es una persona que promueve el fracaso en vez del éxito, al contrario de lo que algunos piensan. Siempre juega a provocar divisiones para después aparecer en la cima”.

Luego continuó explicando que “una familia corrupta criará miembros corruptos”, y que ese es el camino por el que la familia de la FIFA está circulando. “Creo que el fútbol debe volver a ser limpio y agradable”, se ilusionó.

Pero no era un dios. Era un hombre que a lo largo de su corta vida mostró, mejor que cualquier artista, los pormenores de una sociedad. Fue el portavoz más inequívoco  de las miserias y de los logros humanos de nuestra época.

Triunfos, evoluciones políticas, destrucción, autodestrucción, abusos de drogas y de mujeres… y una tremenda soledad en su final.

Fue alguien que mucho dio.

Alguien a quien mucho le quitaron. También quitó.

Enfrentó poderes. También hizo uso de ellos.

Murió un 25 de noviembre, como su admirado y amigo Fidel Castro.

Una amistad que le permitió una relación abusiva con Mavys Álvarez.

Hoy 25 de noviembre también se conmemora el Día Internacional de la No Violencia Contra la Mujer.

No era un dios. Era apenas un hombre.

Un artista consciente de la cancha. Un artista inconsciente de la vida.

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