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Uranga. Un pueblo sin desocupados

noviembre 25, 2021 10:00 am POR ACTUALIZATE

Uranga es una localidad de 950 habitantes del Departamento Rosario, Santa Fe, no tiene desocupación a pesar de la pandemia.

Tres cuartas partes de su población trabaja. Nadie cobra planes. El gran desafío es mantener en pie las fábricas. Sus PYMES encontraron la ayuda necesaria.

Desde el área comunal se las acompaña porque es lo que le da progreso al pueblo. También ocupa mano de obra de localidades vecinas.

No hay delitos. La seguridad es muy eficiente. Es un pueblo en el que todos se conocen, se saludan, salen por las mañanas a trabajar.

Cuentan con sólo una escuela, un club y un restaurant para ir a cenar, pero lo más importante es que dentro de sus PYMES se encuentra una familiar muy pujante que  en 2020 duplicó su dotación de personal, su producción y sus ventas, aún (o gracias) la pandemia.

La empresa se llama La Valenziana, tiene 30 años de historia y muy buenas noticias para contar, porque en 2019 daba empleo a algo más de 100 personas y, gracias a reconvertirse rápidamente en medio de la cuarentena tuvo “un crecimiento enfermizo“, como lo describe Rodrigo Díaz que ejerce el rol de director de la compañía.

Comenzamos la pandemia con muchísima preocupación. El primer mes no sabíamos cómo iba a reaccionar el mercado pero nos reconvertimos rápido en todos los sectores y eso nos llevó a crecer en ventas a niveles enfermizos y también en empleados ya que pasamos de algo más de 100 a superar los 200”.

Al referirse a la reconversión explicó que contaban con un equipo de ventas tradicional con viajantes en relación de dependencia. “Dejaron de viajar y comenzaron a atender de forma remota. Además de proveerlos con los planos de armado de los muebles para facilitarles la venta, les proporcionamos videos de montaje y armado producidos en tiempo récord por nuestro equipo de diseño”.

Más allá de haber reaccionado a tiempo, Díaz también atribuye un toque de “suerte” al buen momento que transitan: “Por el tipo de productos que vendemos nos tocó estar del lado de la vereda del sol”, ya que “fabricamos muebles para personas que tienen recursos para irse de vacaciones, comprar ropa o comer afuera, con lo cual disponen de dinero para comprar. Si bien hicimos todo para aggiornarnos, nos ayudó el hecho de producir para un tipo de cliente con poder adquisitivo”, dijo.

Y sucedió algo que nadie pudo imaginar, la gente al quedarse en sus casas por el confinamiento, gastó en renovar su mobiliario.

Al comienzo de la pandemia hasta habían pensado en cambiar de rubro.

“Hay productos que tenemos tanta demanda como sofás, mesas y sillas  que tenemos demora de entrega de 150 días. Se nos hicieron muchos cuellos de botella con la costura. Aumentamos un 50% las ventas durante la cuarentena y tuvimos que tomar un 30% más de personal, sumamos 60 trabajadores”, contó Díaz.

En el medio de la pandemia no frenaron las aperturas. Valenziana vende a través de puntos de ventas oficiales (clientes que tienen un amplío corner de la marca), locales exclusivos (propios) o estratégicos (potenciales clientes exclusivos que en su fachada no figura Valenziana). “Tenemos 50 locales de los cuales 4 son propios y el resto franquiciado. Ahora sumamos entre puntos de ventas oficiales, estratégicos y exclusivos 10. No damos franquicias a gente que no conocemos, hacemos pactos de caballeros con clientes nuestros. Le damos el know how y le montamos un local Valenziana. Abrimos Cañada de Gómez, Rosario, en quince días desembarcamos en la avenida Belgrano de CABA, en un mes en la avenida Cabildo, luego Mendoza, Funes en Santa Fe, Tandil, entre otros. Abrirán siete locales antes de fin de año, de los cuales seis son en sociedad y llegarán a 57. Se suman 10 más que reprogramamos para el año que viene”, señaló.

No sólo venden para el mercado local, también llegan al exterior a países como Uruguay, Chile, Colombia y España. Pero a mediados del año próximo abren locales propios cruzando la frontera. “Con un cliente de Formosa abriremos en Paraguay.

“Actualmente estamos trabajando muy fuertemente en la sustitución de importaciones a través de nuestro equipo de investigación y desarrollo, agregando valor; así como en la ampliación del sector tapicería y desarrollo del sector metalúrgico”, agregó.

La capacitación de personal y la disponibilidad de mano de obra calificada siguen siendo uno de los cuellos de botellas de la producción en el interior argentino. La Valenziana no escapa al fenómeno y Díaz admite que “es un desafío más que importante porque son localidades chicas que no tienen conectividad. No hay personal calificado, tenemos que formarlo y cuando necesitamos alguno muy capacitado tenemos que salir a buscarlo al mundo”. Con esa metodología han logrado con mucho esfuerzo tentar a gente de otros países. “Tenemos tres personas de Brasil en el área de atención al clientes y calidad en terminación; el jefe de diseño es de España y los supervisores son de Rumania”, indicó.

Resulta poco común que alguien haya tomado la decisión de vivir en la Argentina, y más en especial en una localidad con apenas 1000 habitantes. Pero el presidente actual de Valenziana lo explica claro: “No les ofrecemos un trabajo, sino una forma de vida. Acá nos conocemos todos, mandamos a los chicos al mismo colegio e incluso muchos somos familia. Bueno, en realidad somos familia, y así nos gusta verlo también en la empresa”, concluyó.

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