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Científicos sorprendidos: dos hembras de cóndor empollaron sin aparearse

noviembre 24, 2021 1:13 pm POR ACTUALIZATE

Dos hembras de cóndor de California (Gymnogyps californianus) mantenidas en cautiverio concibieron crías sin haberse apareado con un macho.

Esta reproducción se llama partogénesis, es una forma natural de reproducción asexual en la que continúa desarrollándose un embrión que no es fertilizado por espermatozoides, contiene solo material genético de la madre. La descendencia resultante se llama partenotes.

Los partenotes se caracterizan por tener una variabilidad genética muy baja, ya que portan dos copias exactas de los genes de la madre: “Tampoco es completamente beneficioso para una población que todos los individuos sean producidos por partenogénesis porque hay una disminución de la variabilidad genética”. Esta variabilidad genética permite tener “un colchón de resistencia” para poder enfrentarse a esos nuevos cambios en el ambiente.

Si bien este fenómeno es bien conocido por los biólogos, es relativamente raro en las aves y normalmente se observa en las hembras que no tienen acceso a los machos. Es la primera vez que se documenta  en esta especie, descubierto mediante el uso de pruebas genéticas moleculares.

“Es realmente un descubrimiento asombroso“, dijo en un comunicado Oliver Ryder, director de Genética de Conservación en la San Diego Zoo Wildlife Alliance, quien es coautor del estudio.

“No estábamos buscando evidencias de partenogénesis, nos golpeó en la cara de sorpresa. Solo lo confirmamos debido a los estudios genéticos normales que hacemos para probar la paternidad. Nuestros resultados mostraron que ambos huevos poseían los cromosomas sexuales masculinos ZZ esperados, pero todos los marcadores solo se heredaron de sus madres, lo que verifica nuestros hallazgos”, agregó.

Aunque en el pasado se habían documentado algunos casos en los que gallinas y pavos se reproducían asexualmente de forma esporádica ante la ausencia de machos, se trata del primer caso registrado en cualquier especie de cóndor y según un comunicado del Zoo, el primero en ocurrir aun cuando existían machos disponibles para reproducirse y  confirmado a través de pruebas moleculares.

Los investigadores ahora se preguntan si esto podría ocurrir en otras especies aviares sin ser detectado.

Lo interesante es que esta forma de procreación se conoce en otras especies animales.

Entre México y el sudoeste de Estados Unidos, las lagartijas cola de látigo se las arreglan solas para tener descendencia sin fertilización masculina. Se trata de una concepción virginal llamada partenogénesis.

En estas especies de lagartijas solo hay hembras. No necesitan machos, ni siquiera para reproducirse.

Aunque es poco común entre vertebrados, animales tan dispares como los dragones de Komodo, ciertos tiburones martillo y serpientes también pueden reproducirse en ausencia de machos.

Los partenotes se caracterizan por tener una variabilidad genética muy baja, ya que portan dos copias exactas de los genes de la madre: “Tampoco es completamente beneficioso para una población que todos los individuos sean producidos por partenogénesis porque hay una disminución de la variabilidad genética”.

Esta variabilidad genética permite tener un colchón de resistencia para poder enfrentar nuevos cambios en el ambiente.

Algunas especies de lagartijas cola de látigo, siendo todas hembras, no tienen otra opción para procrear su especie. Curiosamente, prescinden de la cópula pero no del ritual de apareamiento. Dicho de otro modo, practican sexo lésbico

Estas pequeñas lagartas tienen un as bajo las escamas. Normalmente, las células sexuales tienen la mitad de cromosomas que el resto de las células, pero las hembras híbridas se saltan la norma y tienen los mismos. De ahí, las posibles combinaciones.

Las lagartijas cola de látigo ejemplifican cuál es el sexo débil; las hembras tienen el poder de la perpetuación. Los machos no son necesarios ni para la reproducción ni para el sexo ni para la diversidad genética. Su matriarcado honra a las amazonas, sacude los cimientos de la sexualidad y tambalea la definición de especie.

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