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Las aves, centinelas del cambio climático

noviembre 10, 2021 10:48 am POR MED

Aves africanas modificaron sus costumbres migratorias debido al cambio climático.

La migración es un movimiento complejo y periódico, que ocurre en varios grupos de animales, además de las aves hay muchas especies de mariposas, peces, murciélagos y tortugas que son migradoras.

Una verdadera migración se repite año a año con un viaje de ida y vuelta. Abarca toda o la gran mayoría de la población de una especie y comprende cientos o miles de kilómetros. Estos movimientos son desencadenados por cambios estacionales que modifican la disponibilidad de recursos, el principal elemento que provoca la migración de las aves, es el alimento, pero, además, existe la necesidad de encontrar un lugar donde resulte más sencilla y segura la reproducción. Las aves, se anticipan a estos cambios y migran hacia lugares complementarios, que tienen abundancia de alimento cuando los lugares de origen ya no lo tienen. Así, las aves migradoras presentan áreas de cría en primavera-verano donde se reproducen y áreas de invernada donde pasan el invierno. Los movimientos migratorios se dividen en etapas ya que suelen durar varios días o incluso semanas y por ello, las aves deben parar a descansar y alimentarse en puntos adecuados que se denominan áreas de reposo y que resultan muy importantes para que el viaje llegue a buen término.

Cada año millones de aves realizan su migración desde sus zonas de reproducción hasta sus zonas de invernada, buscando en cada época del año el lugar más adecuado para alimentarse. Pueden ser vistas surcando los cielos en sus largos y arriesgados viajes. La migración es uno de los espectáculos más emocionantes que nos ofrece la naturaleza.

Este largo viaje no está exento de peligros y amenazas, muchos de ellos naturales, como son las barreras geográficas, la climatología, los depredadores, o la búsqueda de alimento y refugio en las zonas de descanso. Pero en las últimas décadas, las aves migratorias deben enfrentarse además a los peligros añadidos por la presencia y actividad del hombre: cambios o destrucción del hábitat, caza ilegal, tendidos eléctricos, aerogeneradores, veneno, caza ilegal, cambio climático…

Aves africanas como el bulbul naranjero, el vencejo moro o el buitre moteado colonizan el sur de España; las cigüeñas y las golondrinas migran cada vez menos a África; el ánsar campestre se queda en Europa y ya no llega a Andalucía, mientras que especies de montaña como la perdiz nival dejan las zonas más bajas. Son millones los pájaros que están modificando su área de distribución y costumbres a ritmo de cambio climático convirtiéndose de forma involuntaria en destacados centinelas del clima mientras se adaptan al nuevo escenario. “Es el grupo de animales mejor conocido y monitorizándolo podemos saber qué está ocurriendo y dónde, porque uno de los motores que las mueve es el clima y se asientan en lugares que se han transformado en hábitats favorables para vivir y criar”, explica Antonio-Román Muñoz, profesor del departamento de Biología Animal de la Universidad de Málaga. El buitre moteado es un recién llegado a Europa. “Desde hace 20 años llegaban algunos ejemplares juveniles a pasar el verano y el otoño y luego se iban, pero ahora hay adultos en Málaga, aunque todavía no hemos comprobado que hayan criado”, “El que sí se reproduce ya en la Península es el vencejo moro. El primer nido de esta especie se descubrió en el año 2000 en la sierra de la Plata (Cádiz) —curiosamente en una cueva homónima: la del Moro— y ya se extiende fuera de la provincia. Lo mismo ocurre con el bulbul naranjero, que nidificó en Tarifa por primera vez en 2012.”

Especies como las cigüeñas y golondrinas llevan impreso en su ADN migrar desde Europa al Sahel (Mauritania, Senegal, Gambia, Malí, Burkina Faso, Níger y Nigeria, principalmente) para pasar el invierno. Pero si, gracias al calentamiento, gozan en los países de partida de un clima más suave “¿para qué enfrentarse a ese peligroso viaje a través del Sáhara?”, plantea el biólogo Del Moral. Sus datos corroboran esta tendencia. En los setenta, toda la población de cigüeñas europeas invernaba en África, pero ahora el 80% de los adultos de España y Centroeuropa no salen de la Península o, como mucho, llegan a Marruecos. Los únicos que siguen la tradición son los ejemplares jóvenes, hasta que al cumplir cuatro o cinco años alcanzan la madurez sexual y dejan de hacerlo.

Las oscuras golondrinas se muestran cada vez menos dispuestas a levantar el vuelo camino de África al acabar el verano para regresar a la Península en primavera. “Hay una fracción muy importante que ya no se marcha”, comenta Del Moral. Y las que todavía migran vuelven antes porque la primavera se adelanta, “lo que puede provocar que mueran debido a que no haya insectos o llegue otra vez frío y no les dé tiempo a partir a zonas más cálidas”, añade. Esta especie ha sufrido un declive de un 33% en la última década.

Y se puede dar cuenta de muchas especies más que han mostrado cambios profundos en sus migraciones y también de hábitats.

En el siglo XIX, dada la sensibilidad de los canarios, se los utilizaba para detectar gases en las minas de carbón.

La bella sensibilidad de las aves que debemos aprender a leer.

La modificación conductual de ellas nos debe alertar. Muchas  se encuentran en riesgo de extinción. Otras ya fueron declaradas extintas.

No pueden hacer otra cosa que desaparecer ante nuestro sistemático atropello.

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