Pandemia

¿Experimentos con humanos en Brasil? Denuncian hasta 200 muertes

octubre 15, 2021 1:24 pm POR ACTUALIZATE

Familiares de personas fallecidas por Covid-19 aseguran que se los trató con proxalutamida, una droga que se usa en algunos casos de cáncer.

Un caso muy resonante está comenzando a salir a la luz en el estado brasileño de Amazonas, donde muchos familiares de personas fallecidas por Covid-19 aseguran que se hicieron “experimentos con humanos” al medicar a las víctimas fatales con un medicamento no aprobado que se utiliza en pacientes que tienen ciertos tipos de cáncer.

En total, se están investigando 200 posibles muertes relacionadas a esta causa y la Red Latinoamericana y del Caribe de Educación en Bioética de la Unesco ya presentó un documento que habla de los “episodios más serios y graves de infracción ética” y de “violación de los derechos humanos” en la historia del continente.

Parte de la historia salió a la luz a través de una entrevista publicada por el diario español El País donde se menciona estos supuestos experimentos con humanos. Concretamente, Alessandra Mota, una mujer de 40 años, contó que su tía de 71 Zenite Gonzaga Mota fue hospitalizada en el centro de urgencias de Itacoatiara (a unos 270 kilómetros de Manaos, la capital del Estado de Amazonas) cuando comenzó a tener síntomas de Covid-19. Esto ocurrió los primeros días del mes de febrero de este año.

La paciente llegó al hospital por sus propios medios, comía por su cuenta y hacía sus necesidades sin ayuda de nadie. Solamente inhalaba un poco de oxígeno algunas veces al día. Pero los pronósticos eran buenos y los familiares de Zenite suponían que, en pocos días, la mujer podría volver a su casa.

Sin embargo, en algún momento de la internación, se la empezó a medicar con proxalutamida, una droga experimental que se aplica en algunos casos muy puntuales de cáncer. Aquí es donde comienzan las sospechas de posible experimentación médica humana.

A los pocos días del ingreso de Zenite en la clínica, Luiz Alberto Nicolau, presidente del centro médico Grupo Samel, declaró que la ciudad de Itacoatiara sería la primera del país en beneficiarse con “un medicamento estadounidense para el tratamiento del cáncer que funciona excepcionalmente contra la covid-19″. Era, claro, la proxalutamida, una droga no registrada en Brasil. El propio Nicolau dijo que, por pedido del alcalde local Mario Abrahim, en su hospital y en todos los de Itacoatiara se daría ese medicamento a pacientes con Covid-19.

Así fue cómo el 11 de febrero, cinco días después de ser internada, Zenite Gonzaga Mota empezó a tomar tres píldoras al día de proxalutamida, lo que quedó registrado en el historial médico. Además, vía inhalación, tomaba dosis diarias de hidroxicloroquina y también le daban la polémica ivermectina. Los familiares que acompañaban a la paciente recibían la medicación en sobres y se la daban a la enferma, confiando ciegamente en los doctores, los cuales, según la familia, no le hicieron ningún tipo de seguimiento en el tiempo que estuvo ingresada.

De acuerdo a Alessandra, la sobrina, “en cuanto empezó a tomar la medicación, sintió que le faltaba el aire, alcanzaba las 170 pulsaciones por minuto, tenía sangre en la orina, hematomas en el pie y diarrea. A nosotros no se nos explicó qué medicamento era ni que se trataba de un estudio. Sólo nos dieron un papel que firmamos porque confiamos en los médicos”.

Cuando la situación de Zenite se complicó definitivamente, su familia empezó a elevar pedidos dentro del centro médico para trasladarla a Manaos, los cuales fueron denegados en varias oportunidades. Cuando, finalmente, les aprobaron el traslado, Zenite estaba en “estado de debilidad”. La mujer terminó muriendo el día 13 de marzo.

Este caso es uno de los alrededor de 200 de experimentos con humanos realizados en Brasil durante el año a través de la proxalutamida. La Comisión Nacional de Ética en la Investigación (CONEP), órgano que forma parte del Ministerio de Sanidad brasileño, autorizó estudios con proxalutamida en los primeros meses de 2021 pero, según lo que informan ahora, en el Estado de Amazonas se incluyeron a unos 645 pacientes, cuando el máximo permitido eran 294. Jorge Venâncio, coordinador de la CONEP, dice que “hay indicios de irregularidades en el estudio, así como transgresiones de las normas vigentes sobre ética en investigación con seres humanos”.

Denuncias similares a las del caso de Zenite se recibieron en otras ciudades de Amazonas como Maués y Parintins. También se está investigando en zonas del sur del país.

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