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L-Gante ¿Hace cumbia?

octubre 12, 2021 4:13 pm POR MED

“Estamos haciendo un género nuevo que se llama cumbia 420, que vendría a ser la cumbia moderna”. Palabras de L-Gante

El Hip Hop y el Rap, que tanto influyeron musicalmente en estos últimos tiempos, tienen su origen en la cultura afroamericana, y, tal como nuestros antiguos payadores, narran poéticamente la cruda realidad de sus vidas marginadas, humilladas, violentadas. El Trap con sus tres notas, sintetizadores, dientes de oro falsos y sobredosis de autotune (y otras yerbas), se extendió desde Atlanta y el resto del sur de los EUA, pasando por América Latina y alcanzando Europa y Asia.

Los tiempos globalizados fusionaron la música de un modo inusitado, internet marcó la diferencia.

Hace algunas semanas, el medio internacional Rest of World se hizo eco de cómo el plan inaugurado con el kirchnerismo impactó en el mundo artístico y publicó una nota titulada: “Argentina le dio netbooks a jóvenes de bajos recursos y sin querer creó una nueva generación de música urbana”.

En tanta fusión, con tantos antecedentes históricos como el de nuestros payadores y su influencia en el tango, con este compás compartido del “2 x 4” por la cumbia y el tango, me permito dudar.

¿L-Gante hace cumbia?

No sé nada de música. Sólo conozco o re-conozco los sonidos que me gustan (o ante los que mi cerebro manifiesta placer).

¿Y cómo es que me atrevo a plantear semejante duda, entonces?

Pues justamente por eso. Por mis ancestrales estímulos nerviosos.

Además por santafesina. Porque mis neuronas se adaptaron a los estímulos de “Los Palmeras”, por ejemplo. O yendo más lejos aún, en lo que hace a mi historia, también vienen adaptadas a “Los Wawancó.

Pero mi objetivo no es cuestionar a L-Gante y a su producción, sino tratar de comprender el fenómeno social en sí. El de la música urbana en el 2021, en nuestro país. No encontrarán en este intento un tratado científico. Sólo una búsqueda que deseo compartir.

La cumbia es un ritmo tropical que, como en otras partes de América Latina, se instaló hace décadas en el sur, casi siempre asociada a sectores populares y a veces desdeñada por otra parte de la población, que la consideraba una música marginal.

Se caracteriza por ser un ritmo musical festivo, alegre, con una mezcla de instrumentos que generan combinaciones musicales armoniosas y divertidas. El espíritu de festividad y diversión que transmiten sus letras hacen de la cumbia un ritmo muy aclamado por gran parte de la población de sectores populares.

¡Que levante la mano quien nunca se dejó llevar por el ritmo de la cumbia en una pista de baile! Y no se sintieron marginales. Muy por el contrario. Sintieron placer por la pertenencia, por compartir ese baile.

Los Wawancó son considerados la banda fundacional de la cumbia en Argentina.  Formada , allá por los años 60 del siglo pasado en La Plata, Argentina, con músicos de diversas nacionalidades como Chile, Costa Rica, Perú y Colombia, fue la primera agrupación en su género que tuvo tan diversas nacionalidades e influencias musicales. También la de un argentino, por supuesto.

En el populoso y popular barrio en que trascendió mi infancia recuerdo cuánto he bailado “El sombrero ‘e paja”, entre otras maravillosas canciones.

Los Wawancó coexistían con “El Club del Clan”. Ya comenzaban a sentirse las influencias del “primer mundo”. “The Beatles” también generaban un escándalo generacional en lo que a música (y otras yerbas) se refiere.

Pero vamos a remitirnos, por ahora, a algo más territorial y tratando de seguir la introducción.

“La cumbia santafesina comenzó a mediados de la década de 1960 con la creación del Grupo Santa Cecilia, quienes adaptaron la cumbia colombiana introducida al país por grupos como el Cuarteto Imperial, con una distintiva influencia de ritmos nacionales como el Chamamé y algunos aportes de música europea, principalmente mediterránea (Los Palmeras, Yuli y Los Girasoles), por sobre todo en sus acordeones… Los Palmeras lanzaron su primer trabajo discográfico. Pero el acontecimiento que terminó de definir el estilo fue la aparición del grupo Los del Bohio quienes adoptaron la guitarra como instrumento principal, dejando de lado el tradicional acordeón…Estos primeros grupos de cumbia santafesina se caracterizaban por su amateurismo y por las dificultades a las que se enfrentaban para conseguir fondos que les permitieran grabar su material. Es en ese momento cuando fue clave la figura de Martín “Chani” Robustiano Gutiérrez, quien reunió fondos para que se pudieran realizar esas grabaciones. En su honor se celebra el día de la cumbia santafesina todos los 5 de noviembre cuando se cumple un nuevo aniversario de su fallecimiento” (Wikypedia)

Chico Novarro, santafesino también él, hizo sus aportes a la cumbia. De niño disfrutaba del tango junto a su padre. Recuerdo su famosa cumbia “El orangután”, que me resultaba tan divertida en mi infancia

Tangos y boleros. Mi padre me acunaba con ellos. Se sumaron sonidos con sus diferentes combinaciones en mi memoria.

El romanticismo tan de esa época, no pasó desapercibido en la cumbia.

Y aparecieron otras voces más románticas en ella. El grupo Sombras, Amar Azul y Gilda, idolatrada hasta la santificación después de su muerte.

Nuestro contexto acondiciona nuestras neuronas, al punto de direccionar nuestros (¿nuestros?) gustos.

La música no es más que un producto cultural, de una época, de un contexto, de gente en un territorio y en un momento determinado.

Todo acto cultural es eso.

Recuerdo el duro cuestionamiento de mi padre a letras como “El sombrero e’paja” o “El orangután”, tan vacíos de contenido según su idiosincrasia tanguera. ( lo comprendo, tras un Homero Manzi, por ejemplo, que él tanto admiraba).

A fines de los años 1990, en medio de una gran crisis económica que atravesó el país, nace la cumbia villera. Las letras de este tipo de cumbia denuncian la vida en las villas, los hechos delictivos, la violencia, la droga, el sexo, sacando a relucir su oscura realidad. Una realidad en que la vida va perdiendo valor. El brutal mundo del consumismo cachetea a los más pobres, les refriega en la cara todo aquello que se deben poseer, pero no alcanzar. El sexismo se destaca en una altísima expresión. El “perreo” es la despectiva manera de nombrar la sensualidad de las mujeres con sus danzas. Danza de “perras”.

Letras duras, despreciadas por no soportarse esa dureza. Algunas  injustamente  cuestionadas. Cuestionables muchas de ellas también. Damas Gratis se hizo muy conocido con sus temas  “Laura se te ve la tanga” o  “El humo de mi fasito”. Se sumaron a la movida grupos como Pibes chorros y Yerba Buena.

Reminiscencias del tango veo yo.

El tango fue proscripto por su pertenencia al campo popular y por la sensualidad de sus movimientos. Los sectores conservadores de las clases altas, con la Iglesia como su portavoz, no lo toleraban. El Papa Pío X lo prohibió. Pero el tango siguió su curso de amores, desamores, traiciones, renuncias y denuncias.

Luego el Papa Pio XI lo autorizó (¿y desautorizó a Pío X?).

El tango hablaba en lunfardo. Una rebelión a las reglas de la lengua castiza y sagrada.

Díganme si la letra que hoy atrapa desde la voz y la imagen de L-Gante no se parece al tango al menos en ese aspecto.

Pero podemos ir más atrás aún. A los payadores argentinos.

“La payada (en Argentina, Uruguay y Paraguay) o paya (en Chile) es un arte poético musical perteneciente a la cultura hispánica, que adquirió un gran desarrollo en el Cono Sur de América, en el que una persona, el payador, improvisa un recitado en rima acompañado de una guitarra. Cuando la payada es a dúo se denomina «contrapunto» y toma la forma de un duelo cantado, en el que cada payador debe contestar payando las preguntas de su contrincante, para luego pasar a preguntar del mismo modo. Estas payadas a dúo suelen durar horas, a veces días, y terminan cuando uno de los cantores no responde inmediatamente a la pregunta de su contendiente.” (Wikypedia) ​

La payada es un arte muy antiguo que consiste en la capacidad de improvisar versos acompañados por un instrumento musical. En nuestro país la guitarra es la que interpreta las melodías populares a modo de acompañamiento. El payador es el encargado de relatar historias sobre la vida, sus sueños, sus amores, sus miedos y sus experiencias.

El payador también cuestionaba la sagrada lengua castiza utilizando términos gauchescos, que no eran más que una fusión entre esa lengua  y la indígena.

La fusión. Esa belleza que atraviesa a la música. Y a todas las artes.

La voz del payador era la voz del gaucho argentino, hombre libre y montaraz, o llanero según su lugar. Luchaba por su Patria cada vez que se le encomendaba. Hombre que luego fue perseguido tras el triunfo de los liberales cuya consigna era “civilización o barbarie”. Liberales como Mitre y Sarmiento, europeizantes, entreguistas, antinacionales.

Pero la payada también se hizo urbana de la mano de Gabino Ezeiza, el negro Ezeiza.

En tiempos en que el hip-hop y el Freestyle se imponen como novedad, vale la pena recordar a un auténtico payador que impuso este canto en la ciudad, mucho antes de que los inmigrantes sembraran el germen del tango.

Ezeiza nació en el barrio porteño San Telmo el 3 de febrero de 1858, hijo de padres africanos,  vivió en Floresta hasta el día de su muerte, el 12 de octubre de 1916. El cantante y compositor fue uno de los precursores de este género narrado. Empezó a darle cuerpo a la payada para luego profesionalizarla, introducir el contrapunto (la payada a dúo o duelo cantado) y payar por milonga. Así obtuvo gran popularidad, además de ser autor de más de quinientas composiciones.

Hay quienes dicen que la milonga junto al candombe gestaron al tango. ¿o son casi una Trinidad? En que padre, hijo y espíritu son una misma entidad.

Gabino Ezeiza, su milonga y su guitarra mucho aportaron. Sus raíces negras, tan despreciadas…

Y como ocurre con todas las expresiones culturales populares a lo largo de la historia (incluyamos a las  religiones en dichas expresiones), siempre resultan apropiadas por las clases dominantes o más acomodadas, según les guste decir.

La cumbia no es una excepción. Apareció la “cumbia cheta” de la mano de Las Totoras y Agapornis, por ejemplo. ”. Al mismo tiempo, la cumbia se fusiona perfectamente con otros géneros musicales y se crean nuevas variantes junto al hip-hop como la cumbia de Miss Bolivia, o el punk de los Kumbia queers.

Concluyo entonces, en que L-Gante es el payador de nuestros tiempos cibernéticos y de influencers, de competencias que devienen en millones de seguidores y de pesos. Muy claro queda en la película “Forever Rich”, producción holandesa que se puede ver en Netflix. Descarnados tiempos.

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