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Michael Jordan y el día en que estuvo a una hora de irse a los Knicks

octubre 9, 2021 9:00 am POR ACTUALIZATE

En 1996, un Michael Jordan enojado con los Bulls por un contrato que no tenía tantos ceros como pretendía, analizó la opción de irse a NYC.

“Tienen una hora para decidir, o Michael Jordan se irá a jugar a los Knicks”.

Con esa amenaza, David Falk, manager de la ex estrella de la NBA, logró que los Bulls pusieran sobre la mesa una importante suma de millones de dólares para mejorar el contrato de Jordan antes de la temporada 1996.

La leyenda cuenta que, antes del arranque de la temporada, y dos años después de lo que fue el primer tricampeonato con Chicago Bulls que lo catapultó a la fama mundial, Michael Jordan estaba bastante enojado con la franquicia por no querer mejorar su contrato de U$S 25 millones por ocho años. Hasta ese momento, quien era uno de los deportistas más famosos del mundo, nunca había ganado más de U$S 4 millones al año por contratos deportivos.

En ese entonces, la principal traba que tenían los Bulls para aumentarle el sueldo a su figura era que se pasarían del límite permitido de gasto salarial. Como apuesta, decidieron “ofrecer” en el mercado a Jordan por una cifra que rondó los U$S 20 millones, suponiendo que nadie podría ni siquiera acercarse. Pero se olvidaron de los New York Knicks…

Jordan quería ganar no menos de U$S 18 millones al año, que era lo que percibía, por ejemplo, Patrick Ewing, otra de las estrellas del momento, casualmente jugador de los Knicks.

Con esas condiciones, el equipo de la Gran Manzana, que tenía un margen de U$S 12 millones para usar en salarios, le presentaron al 23 de los Bulls una oferta de más de U$S 25 millones por temporada, usando de apoyo económico al conglomerado empresarial ITT, compañía propietaria del equipo, del Madison Square Garden y de la cadena hotelera Sheraton. Con esos movimientos posibles en la tabla contable, los Knicks le ofrecían a Jordan los 12 millones que tenían “de sobra” más 15 o 16 millones a cambio de ser el rostro publicitario de Sheraton.

Al enterarse de la jugada, los Bulls salieron rápidamente a quejarse ante el entonces comisionado David Stern.

Ante el pánico de la situación, y ya habiendo recibido la amenaza de Falk, antes de tener una respuesta — y sabiendo que el ofrecimiento desde New York era real — los de Chicago finalmente pusieron sobre la mesa U$S 30,1 millones a disposición del jugador para el año 1996-97.

Al día de hoy, solamente Falk y Jordan saben si la mudanza a New York era realmente una posibilidad o no. Los Bulls, ante la duda, decidieron desembolsillar. La inversión les salió bastante bien: esa temporada, y las dos siguientes, Chicago repitió el tricampeoanto de la NBA.

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