Interés General

Obesidad y sobrepeso, la otra pandemia con menos marketing

mayo 30, 2021 1:30 pm POR ACTUALIZATE

La pandemia del coronavirus llevó al gobierno nacional y provincial a tomar una serie de medidas que apuntan a bajar la curva de casos y reducir las camas críticas, pero la cuarentena o el aislamiento impactó en nuestra forma de vivir afectando en especial a los niños, donde es alarmante el aumento de enfermedades crónicas no transmisibles como la diabetes.

La pandemia del coronavirus (COVID19) nos ha enfrentado a los argentinos en innumerables debates sobre como sobrellevar esta amenaza global que ha reportado 77.108 muertes desde marzo de 2020. Pero en la “grieta” como comúnmente llamamos a estas disidencias, escuchamos y leemos a referentes de la salud y a quienes nos gobiernan decirnos que debemos quedarnos en casa; sin dimensionar las consecuencias que provoca en los niños y adolescentes la inactividad física y la situación emocional. La Organización Mundial de la Salud se refiere a una segunda pandemia que no tiene tanta prensa como el Covid, y que refiere a la obesidad y el sobrepeso.

Mientras atravesamos en nuestro país una segunda ola de coronavirus, mucho más agresiva que la primera, y que afecta a un rango etario menor al de la primera ola, las consultas sobre enfermedades crónicas relacionadas a la nutrición se dispararon causando gran preocupación. El estado emocional del niño, es uno de los tres factores que repercuten en un aumento de peso ocasionando el sobrepeso y la obesidad y como consecuencia, las enfermedades crónicas que anteriormente se daban en pacientes adultos.

Respecto a esto, la Dra. María Soledad Pomponio, médica especialista en nutrición y obesidad señala que, a diferencia de la primera ola del coronavirus, este año se observan enfermedades crónicas no transmisibles: “En los chicos estamos viendo sobrepeso, obesidad y eso lleva a la insulinorresistencia y que luego tengan que estar medicados; porque es el paso previo a la diabetes o diabetes tipo 2. Además, veo pacientes con colesterol alto, hipercolesterolemia, hígado graso en los niños, que son enfermedades y tipologías de personas adultas que se ven en el adulto joven y que ahora lo vemos en los niños y eso es un efecto de las malas elecciones las grandes porciones y la falta de actividad física” sostuvo.

En ese sentido, la especialista en nutrición expresó que intervienen tres factores en estas enfermedades tanto en niños como adultos: “El estado emocional que está relacionado al miedo, a la angustia, la ansiedad, el aburrimiento. Llegó un momento en que la gente se aburrió, no había más que limpiar, que ordenar y por el otro lado aumentaron las porciones, el picoteo, las malas elecciones al comprar alimentos, porque los carbograsas dan más recompensas y dan a el sistema nervioso esa sensación de placer”.

Esto tiene una explicación en los neurotransmisores cerebrales que son sustancias químicas creadas por el cuerpo que transmiten señales (información) desde una neurona hasta la siguiente a través de unos puntos de contacto llamados sinapsis.

“Cuando estás nervioso o angustiado no tenés ganas de comer un tomatito Cherry, tenés ganas de comer cosas más carbograsas y a eso se suma el descenso de actividad física, el sedentarismo. Esto tiene una explicación porque en el cerebro actúan aumentando la producción de dopamina que es la hormona del placer, donde algunos consumen dulces y otros alimentos salados, pero el componente son los hidratos de carbono con grasas y sumado a esto, cuando llega el frío no te dan ganas de comerte una ensalada sino algo más calórico”, explicó Pomponio.

La ropa es mejor parámetro que la balanza

La doctora analizó los comportamientos de los niños y adultos durante estos meses de pandemia y aseveró que todos estos factores no hacían más que exacerbar las condiciones que también están relacionadas, con la otra pandemia, la de obesidad.

“En la primera ola de la pandemia, las consultas llegaron más tarde, cuando habían pasado entre cuatro a seis meses desde el inicio y se encontraron con que la ropa no les entraba, se encontraban dentro de cuerpos incómodos y se dieron cuenta cuando tuvieron que volver a salir a trabajar, a la calle, que la ropa les empezó a quedar incómoda. Para mí el mejor parámetro es la ropa antes que la balanza”, indicó Pomponio quien añadió:

“Noté que los pacientes habían aumentado un promedio de 10 kilos (menos tres o cuatro los que menos aumentaron y los que más entre 15 y 20 kilos). A los chicos los empecé a ver a partir de noviembre del año pasado y ahora vuelven las mamás preocupadas porque no quieren que vuelvan a aumentar de peso, pero el problema es que los chicos se ven restringidos en su actividad física, no tienen descarga de energía”.

Sobre esta problemática, la especialista aseguró que, en la mayoría de los casos, las elecciones sobre la alimentación vienen de los padres, o de quienes los cuidan durante el día: “A veces ocurre que el adulto no está en la casa, porque pasa muchas horas trabajando y esos niños quedan al cuidado de alguien y a veces están solos como ocurre con muchos adolescentes que están sentados frente a pantallas a lo mejor ocho, nueve, diez horas sin nadie que los regule”.

Y esto afecta principalmente a los menores de doce años, “el adolescente tiene mayor posibilidad de salir, salir con amigos a caminar, pero no en el menor de doce años. Esto me sorprende y me preocupa porque estamos hablando de enfermedades crónicas”, precisó Pomponio, quien además es miembro de la Sociedad Argentina de Nutrición.

Cambio de hábitos alimenticios

La Sociedad Argentina de Nutrición, elaboró un informe en el cual se analizó el consumo alimentario durante el período de cuarentena en Argentina en 2518 personas que contestaron el formulario, de las cuales 2201 corresponden a consumidores de carnes y 317 a personas vegetarianas.

En ese estudio, se determinó que la mitad de los encuestados declaró haber aumentado el consumo de comidas caseras, mientras que sólo el 2% de ambas poblaciones manifestó un incremento en las comidas por delivery.

Además, ambas poblaciones (carnívoros y vegetarianos) presentaron un aumento en la cantidad de alimentos desaconsejados como harinas, golosinas, gaseosas y alcohol y una reducción en el consumo de frutas y verduras, mientras que el consumo de carnes en los carnívoros no reflejó cambios sustanciales. Por otro lado, en la población vegetariana se registró que menos de la mitad de las personas de este grupo consumían suplementos de vitamina B12, nutriente indispensable para el correcto funcionamiento del sistema nervioso, entre otras funciones.

Por otra parte, el 55% de los participantes del grupo carnívoro y el 62% de los del grupo vegetariano manifestaron comer por ansiedad o estrés. Finalmente, un elevado porcentaje (79% en carnívoros y 80% en vegetarianos) expresó que la situación generada por la pandemia de coronavirus ha afectado su estilo de vida, incluyendo la alimentación y la realización de actividad física.

“De este estudio, se reflejó que 8 de cada 10 personas cambió los hábitos alimentarios y 6 de cada 10 subió de peso durante el aislamiento. Los pacientes obesos tienen más riesgo de tener complicaciones en el caso de contraer coronavirus”, consideró Pomponio.

¿Y ahora qué?

Aún no conocemos cuánto tiempo nos llevará volver a una “normalidad” post pandemia en la cual podamos retornar a nuestras actividades, pero mientras tanto, podemos mejorar nuestra calidad de alimentación y de vida. La doctora Pomponio plantea algunos “tips” para ello:

“En el abordaje interdisciplinario tratamos de abordar estos tres factores mencionados anteriormente, por un lado, la actividad física, donde recomendamos que los niños salgan a andar en bicicleta, a caminar, que utilicen monopatín, patinetas, patín (aquellos que lo tienen), que salten la soga, todo al aire libre”, ejemplificó.

En cuanto al factor alimentación: “Tener en cuenta que el acto de comer comienza en la compra, que sean compras inteligentes, que se haga una lista y se compre lo que se necesita, que haya más frutas, más verduras, alimentos sin azúcar, hacer las cuatro comidas al día, no estar “picoteando”, evitar colaciones y consumir lácteos descremados”.

Finalmente, con respecto a lo emocional “tratar de manejar las emociones realizando tareas de manualidades como pintura, dibujo, jardinería o el yoga y el mindfulness”, concluyó.

No te podés perder

Obesidad y sobrepeso, la otra pandemia con menos marketing - Actualizate — Actualizate