Espectáculos

Así juega el Madrid

mayo 6, 2021 9:28 am POR ROMAN FIORI

C. Tangana creó el disco del año y va por más. Cambió de rumbo musical, se rodeó de estrellas, rompió las barreras generacionales del público con El madrileño y se vuelve global con su Tiny Desk concert.

Estilo, ambición y una constelación de estrellas. Así juega el Madrid. Así es el juego que se plantea C. Tangana (Antón Alfonso Álvarez, 30) para el paso más importante, arriesgado y exitoso de su carrera.

“Ya no quiero hacer lo correcto, pa’ esa mierda ya no tengo tiempo. No vas a escuchar un lamento. Pa’ esa puta mierda ya no tengo tiempo. Antes de morir quiero el cielo. El ciento por ciento.” Lírica maradoniana, osada, altiva y premonitoria, ya desde su dúo con Rosalía (Antes de morirme, número 1 en Spotify España 2016), con quien se fundió creativa y apasionadamente hace algunos años. El Tanga iba por el cielo de los artistas, y no pensaba tomar el camino aconsejado por la industria.

El madrileño, compuesto, grabado y producido en plena pandemia mundial es un disco a la antigua. No es concepto: es ideología y sentimiento. La idea es retroceder para avanzar, mantenerse en movimiento para transformarse y evolucionar. Todo con una pequeña ayuda de sus amigos.

Andrés Calamaro (con un aporte digno de bonus track: suena a otra cosa y cierra el disco), Jorge Drexler (presente en voz, toques de producción y espíritu a lo largo del disco), los clásicos Gipsy Kings y José Feliciano, el brasileño Toquinho, el cubano Elíades Ochoa de Buena Vista Social Club, Kiko Veneno y los ya habituales socios Niño de Elche, La Húngara y más firmas.

¿Por qué tantos puentes artísticos y generacionales? Por que la música es una sola. Y un artista es producto del arte.

Antes de la pandemia, Tangana se proponía superar la producción del trap en cuanto a alcance masivo, éxito en giras, ventas, y experimentación en la creación. Pero el mundo cambió y exigía cambios.

En un lustro, el madrileño se reinventó en solitario, dejando atrás su crew rapera. Produjo y compuso junto a la nueva camada ibérica de artistas globales, explotó su roce sentimental y creativo con Rosalía, dio lugar a nuevos talentos en la escena y hundió su búsqueda en las raíces musicales que lo formaron.

En cinco años pasó de ser el nuevo chico de la industria a la locomotora que se carga lo nuevo y lo viejo, de los sonidos, de los nombres, de los formatos y de los escuchas. En todas las casas de España, las madres escuchan lo que escuchaban sus hijes. El trap y el flamenco se han unido. El madrileño lo hizo.

Es el tercer artista español en participar de los Tiny Desk Concerts (donde estuvieron desde Sting a Miley Cyrus). En la grabación participan Kiko Veneno, José Carmona de Ketama (con un tema inédito, Me maten), Niño de Elche, La Húngara. Rodeados y acompañados por palmas y voces de esposas, madres, hermanas y más integrantes de la familia.

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